Yo vi a Torrebruno en el circo

Es cierto y es un drama, porque yo era muy pequeña y no me acuerdo de nada.

Entendedme, soy una de esas mitómanas de lo friki y lo casposo que lo flipan con todo el rollo nostálgico del “Nací en los 80” y se emocionan cuando ven un cromo de los Toy del Bollycao.

Y tengo las narices de haber visto a Torrebruno, todo un símbolo infantil de la época, ¡y no acordarme! De hecho, sólo recuerdo dos momentos de aquel día y en los dos pasé miedo.

El primer momento terrorífico lo viví cuando, antes de empezar el espectáculo, me acerqué a un elefante que aguardaba fuera de la carpa rodeado de un montón de gente que le ofrecía comida.

Tal y como vi que hacían los demás niños, cogí un manojo de hierba y alargué la mano  hacia él esperando a que aceptara mi ofrenda… pero cuando aquella descomunal bestia (pacífica, pero descomunal) se me puso de frente y vi su trompa venir hacia mí, me asusté y tiré su comida al suelo un instante antes de que pudiera cogerla.

Por un momento sentí un pinchazo de lástima y me preocupó que me guardase rencor (es lo que tiene tener memoria de elefante, que no se olvidan fácilmente las ofensas), pero pareció no importarle el feo que le hice y, simplemente, pasó a coger lo que le ofrecía el niño de al lado, sin ni intentar recoger la comida que yo había lanzado a mis pies.

El segundo momento de terror fue, además, decepcionante: ya hacia el final del espectáculo, anunciaron la presencia de dos de mis héroes televisivos del momento, Espinete y Don Pimpón, quienes salieron a la pista y se acercaron a la primera fila de las gradas para chocar manos con el público infantil que habíamos corrido a su encuentro… pero, cuando se acercaban a mí y pude verles de cerca, de nuevo, me retiré antes de tiempo por el azote del miedo.

Porque vamos a ver, ¿en serio me querían convencer de que ese engendro más marrón que rosa y comido de mierda era mi Espinete de mi corazón? ¿De verdad Don Pimpón era tan despelujado en persona y tenía esos ojos de haberse metido de todo?

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Ilustración de Alex Martin

No, no, no, oiga; que una era niña, pero no tonta, aquellos no eran mis amados Espinete y Don Pimpón, eran sus primos chungos del polígamo y fui lista por volver a mi asiento a tiempo de no ser secuestrada y mis órganos vendidos a la mafia.

Pese a todo, también recuerdo otra cosa: fui feliz ese día, porque era niña, tenía ilusión y me dejaba sorprender por el mayor espectáculo del mundo; aunque ya vislumbrase el horror de saber que los medios mienten, que no todo es tan bonito en Barrio Sésamo y que mis héroes iban a decepcionarme, porque sólo son personas con un disfraz. Que los ideales son ideales y hay realidades sucias, ojos inexpresivos, gente aplaudiendo una mentira que nos distrae de la vida real.

Y, aunque no volví a ir al circo, ahora los veo a todos: a los malabaristas que apenas consiguen alargar una paga hasta final de mes, a los payasos que ríen por fuera y lloran por dentro, a los funambulistas que caminan por la cuerda floja sin red sabiendo que una mala caída puede retirarles del espectáculo para siempre, a los animales libres de corazón que duermen en jaulas y que no muerden la mano que les da de comer porque se han domesticado a base de miedo y hambre, a los charlatanes con americana que embaucan al público…

Y, por suerte, de vez en cuando, todavía también veo algún elefante que, pese a dejar que lo aten a una estaca, se niega a comer lo que le han tirado al suelo.

 

 

*¿A que te gusta la ilustración de este post? Es de Alex Martin y puedes echar un vistazo a su blog pinchando aquí. También puedes seguirle en Instagram aquí

 

 

6 comentarios sobre “Yo vi a Torrebruno en el circo

  1. Por mis venas también corre sangre “retro-friki”.
    Entiendo tus miedos porque a nosotros nos llevaron al circo de Gabi, fofo, miliki y Fofito, y en una de las actuaciones sali corriendo porque se me acercó aquel bicho al que llamaban “perro” pero a mi me parecía el caballo de un gigante. Me encontrarlos dos horas y media después escondido bajo una escalera.
    Me gusta el tono que usas.

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    1. Es que a veces la línea entre lo chulo y lo terrorífico en el mundo infantil es muy delgada… yo trabajé en un XiquiParc y una Navidad trajeron a un Papá Noel y un Pikachu para recibir a los niños con caramelos en la puerta… qué de niños llorando y qué de padres pidiendo que les devolviéramos el dinero de la entrada, que los niños no querían entrar…

      Muchas gracias por tu comentario, me alegra que te guste 😊

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      1. Es que lo del Pikachu, era de feria ambulante…. los que veía yo por algunos sitios eran Piolin, con 700 años…. y los Reyes magos????todos los niños querían ver “al negro”, pero no querían sentarse sobre el….

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